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Podemos pensar que la infancia es un universo feliz en el que no hay preocupaciones ni miedos, sin embargo eso lamentablemente no siempre es así. Los niños también están sometidos a presiones y pueden vivir momentos difíciles, ser conscientes de esta realidad puede ayudarnos a detectar su estrés.

El estrés en la infancia puede desencadenarse por diversos motivos. Relaciones familiares complicadas, sobrecarga a nivel educativo, falta de tiempo libre y de juego, o problemas de salud. Todos estos factores, de forma aislada o en conjunto, pueden incidir en los niveles de ansiedad y agotamiento de nuestros niños. Hoy te vamos a ayudar a entender qué es el estrés infantil y cuáles son los motivos que lo desencadenan.

Según la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos las causas de estrés en niños pueden incluir: 

  • Acoso escolar y/o falta de amigos e iguales (en el caso más extremo bulling).
  • Preocupación por las notas, los deberes y las obligaciones. Exceso de trabajo escolar o extraescolar.
  • Sobrecarga de responsabilidades académicas o familiares (extraescolares, cuidado de hermanos…)
  • Cambios significativos en la rutina y la vida: mudanzas, divorcio paterno, cambio de colegio, llegada de un nuevo hermano, muerte de un ser querido, grave enfermedad...
  • Cambios corporales y físicos durante el crecimiento
  • Crisis económica familiar, pérdida de la vivienda, falta de recursos económicos

La experta en psicología infantil Mayte López, de Apai Psicólogos, añade a esa lista algunos otros factores:

  • La existencia de algún acontecimiento cercano que les genera miedo y/o ansiedad (como una operación, la vacuna…).
  • Problemas familiares y/o discusiones entre personas importantes para el niño.
  • Temas y/o acontecimientos que ocurren a su alrededor, como las noticias del mundo.
  • Imágenes perturbadoras de las películas de miedo, videojuegos o de la televisión.

Muchos de los factores de estrés de los niños pueden atenuarse con la correcta supervisión y ayuda paterna. En general hay que evitar presionar a los niños, compararlos y hacerles partícipes al detalle de las complicaciones familiares generales. Tampoco debemos confundir episodios de estrés con rabietas. Estas últimas, propias de la primera infancia, son una forma inmadura de expresar ira o enojo. 

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¿Cómo detectar el estrés en nuestro niño?

Hay signos y síntomas que nos pueden ayudar a detectar el estrés en nuestros niños. La psicóloga Mayte López Ruiz nos explica que “existen diversas señales que nos pueden hacer intuir que un niño está pasando por alguna situación que le está generando estrés”. Según la doctora Mayte los principales síntomas son:

  • Dificultades para dormir, bien sea para conciliar el sueño, despertares nocturnos y/o pesadillas.
  • Alteraciones o cambios en el apetito. No quieren comer, comen poco o demasiado.
  • Sufren dolores de cabeza, de tripa… se trata de somatizaciones.
  • Irritabilidad, contestaciones fuera de lugar, reacciones exageradas ante problemas pequeños.
  • Morderse las uñas, enroscar el pelo entre las manos o  mover la pierna de manera compulsiva.
  • Dificultad para concentrarse.
  • Experimentan cansancio o fatiga.
  • Cambios de conducta, cambios de humor.
  • Apatía, desgana, pasividad, desmotivación, tristeza.
  • Dificultades para relacionarse con otras personas.
  • Bajo rendimiento escolar, dificultad para terminar las tareas escolares.
  • En caso de los niños más pequeños, pueden haber regresiones a etapas que ya había superado (chuparse el dedo, no controlar esfínteres, etc).

La psicóloga Mayte López recomienda estar atentos a los cambios de conducta para atajar el problema con rapidez. Además, “en el caso de que los síntomas sean continuos en el tiempo, o afecten a la salud del niño, lo más aconsejable es acudir a un especialista que nos oriente y ayude”.

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Aleja el estrés de la vida de tu pequeño con 4 pautas

Como padres podemos alejar los factores de estrés de la vida de nuestro niño siguiendo estos consejos:

  • Buena comunicación

El niño tiene capacidad de comunicar sentimientos, sensaciones y pensamientos complejos. Una buena comunicación con nuestro pequeño puede ayudarnos a prever situaciones complicadas y a observar indicios. La especialista en psicología infantil Mayte López, advierte sobre la necesidad de estar atentos “sería aconsejable hablar con el niño e indagar por lo que pueda estar viviendo en ese momento, y preguntar por los sentimientos que le generan esas situaciones. Además de dejar que expresen con tranquilidad lo que les puede pasar, los padres deben mostrar una actitud cercana y facilitadora a la hora de comunicarse con el niño”.

  • Prevención

Según la psicóloga Mayte López debemos “adelantarnos a las situaciones estresantes y preparar a los niños para que puedan superarlas”. Muchos de los factores que desencadenan el estrés en niños pequeños se derivan de su relación familiar. Hay que evitar discusiones airadas frente al pequeño. El niño tampoco debería percibir grandes problemas financieros o dramas adultos. En general -según la edad y el grado de madurez de nuestro hijo- deberemos explicarle lo que sucede en casa  pero evitando exageraciones o dramatismos que puedan activar sus miedos.

  • Cuidar el contexto

La psicóloga Mayte López recomienda a los padres cuidar el contexto y adaptar las rutinas. Como padres debemos poner en valor la relación con los pequeños y cuidar sus necesidades físicas y emocionales:

  • Mantener un descanso adecuado y una nutrición correcta.
  • Compartir tiempo diario con los niños.
  • Estar disponibles para ellos, expresando interés por el día que han pasado.
  • Ayudar al niño a enfrentarse al estrés hablando sobre sus posibles causas.
  • Buscar soluciones juntos para reducirlo (reducir actividades extraescolares, pasar más tiempo juntos...etc).
  • También es aconsejable hablar con ellos sobre lo que ven y escuchan (Tv, internet,…), ayudándoles a entender la  información que reciben. Les puede asustar si son pequeños y no entienden lo que pasa.
  • Estar pendientes de que los contenidos de los videojuegos, las películas y la televisión,  son adecuados a su edad.

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  • Dotar al niño de recursos

Como padres podemos ayudar al niño a entender mejor el mundo y darle recursos para afrontar los problemas. En este sentido es útil, por ejemplo, fomentar su capacidad crítica y la creatividad, que nos ayuda a resolver conflictos y potencia nuestro talento artístico. Los niños con esta habilidad podrán adaptarse mejor a los cambios y tendrán mayor facilidad expresiva y para innovar. 

  • Acción

Si hemos observado indicios de estrés debemos actuar. En algunas ocasiones está en nuestra mano liberar al niño de la ansiedad simplemente rebajando el nivel de sus responsabilidades, no sobrecargando su agenda de extraescolares o procurando que tenga tiempo libre de juego. Si lo que ha desencadenado su estrés es un problema mayor, como la desaparición de un ser querido o un cambio radical en su modo de vida, lo aconsejable sería, tal y como señalan desde Apai Psicólogos, consultar a su pediatra o a un psicólogo infantil.

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