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Los límites y las normas son imprescindibles en la educación de nuestros niños. Sin estas guías de comportamiento no podremos transmitirles valores y se sentirán desorientados. En este sentido saber decir no a los niños es clave. Hoy os mostramos trucos útiles para conseguir que acepten nuestras negativas y reconozcan las líneas rojas.

La edad del niño no puede ser un freno a la hora de establecer límites. Incluso los más pequeños pueden comprender el no en el contexto adecuado. Los padres debemos delimitar claramente las normas desde etapas tempranas para evitar confusión en nuestros niños. Debemos tener en cuenta, tal y como dijo el presidente John F. Kennedy, que “un niño con falta de educación es un niño perdido”.

Aceptar el no es complicado para nuestros hijos. Se trata de un proceso que les ayudará en la vida adulta a tolerar mejor la frustración y a comprender que todo en la vida funciona con reglas. Decir no puede resultarnos difícil en muchas ocasiones pero, realmente, debemos tener presente que de este modo estamos haciendo un bien a nuestros niños.

La educación es un proceso en el que intervienen los padres, los profesores y toda la familia en conjunto. La disciplina positiva para los niños parte de este concepto y basa su desarrollo en la firmeza combinada con la comprensión. Esta metodología usada cada día por más familias puede ayudaros en la complicada tarea de fijar límites teniendo siempre en cuenta algunos aspectos elementales. Como padres hay cuatro principios que debemos seguir al decir no:

  • Mantener la calma. Nunca gritar ni ponernos al nivel del niño.
  • Ser firmes. Una vez fijada la norma ésta no debe modificarse.
  • Ser coherentes. Es simple, se trata de decir y hacer lo mismo.
  • Ser comprensivos. Escuchar al niño, saber cuáles son sus motivaciones.

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6 consejos para decir no a los niños

  1. Explica las normas. Nunca está de más recordar las normas al niño. Siempre que pida algo que sea imposible debemos explicarle los límites claramente. La finalidad es que comprenda las razones. Para que visualicen las normas puedes usar un tablero en el que a simple vista puedan recordar sus obligaciones. En esta línea Miniland ha creado un juego magnético diseñado para ayudar al niño a realizar correctamente las tareas diarias y reforzar su aprendizaje. 
  2. Propón alternativas. El niño pide algo imposible y en muchas ocasiones quiere simplemente satisfacer una necesidad básica. Si se aproxima la hora de la merienda y pide chocolate y golosinas podemos como alternativa ofrecerle un bocadillo para saciar su hambre.
  3. Hazle saber las consecuencias. El niño debe comprender que todas sus acciones tienen consecuencias. Si el pequeño quiere salir a la calle en invierno con una chaqueta fina deberá saber que se puede resfriar y acabar enfermo, sin salir a jugar y yendo al médico.
  4. Conviértete en un gran ejemplo. Para nuestros hijos somos un referente. De forma directa o indirecta imitan nuestro comportamiento. Entenderán mejor el no cuando perciban que aplicamos las normas también en nuestro día a día como adultos.
  5. Establece consenso en los límites. Todos los que participan en la educación del niño deben tener claras las normas. Abuelos, padres o tíos tienen que decir no en las mismas situaciones para evitar la confusión en el niño.
  6. Di no de manera positiva. Podemos dar una negativa sin utilizar el no, de manera mucho más sutil y efectiva. Ejemplos útiles:

¡No rompas el juguete! versus ¡Si rompes el juguete no podrás usarlo más!

No voy a comprar dulces  versus Después de la merienda podemos comprarlos.

¡No pegues a tu amigo! versus ¡Si pegas a tu amigo no querrá jugar contigo!

¡No te subas al mueble! versus ¿Hacemos juntos el puzzle para que no te aburras?

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¿Qué conseguimos al decir no a los niños?

Decir no tiene consecuencias inevitables. En general educamos a nuestros niños, les ayudamos a crecer y madurar y sin duda contribuímos a que sepan afrontar mejor problemas cotidianos.

El no además ayuda a los pequeños a sentirse seguros y a saber qué pueden hacer. Las negativas paternas configuran los límites de comportamiento y les ayudan a ver el mundo y a relacionarse en él. Los niños que nunca son frenados, y que obtienen todo lo que quieren, se convertirán en adultos tiranos. Como padres podemos ayudarles a adquirir valores y a expresar emociones a través del juego. De hecho, existen numerosos juegos lúdicos y educativos útiles en este campo. 

Como es lógico, ante el no los niños reaccionan según su edad. Hasta los 4 años nuestra negativa puede desencadenar en ellos una rabieta. Esta es su forma de expresar las emociones que no saben controlar. Ante la imposibilidad de salirse con la suya los pequeños sienten frustración y la expresan con una pataleta. En muchas ocasiones los padres nos bloqueamos al ver a nuestros hijos en el suelo, gritando y descontrolados. Hay que entender esto como una fase transitoria necesaria para su correcta educación.  

De cualquier manera podemos también ayudar a nuestros hijos a identificar las emociones y comunicar sus sentimientos para reducir el número de rabietas. Miniland ha creado interesantes juegos con este objetivo, uno de los más populares es Emo Moogy

Dos corrientes de gran utilidad

Los beneficios de la disciplina positiva para los niños son constatables pero también existen otras alternativas igualmente válidas. A la hora de decir no podemos tener en cuenta los 19 mandamientos  de María Montessori. Esta pedagoga, científica y educadora sentó a principios del siglo XX un modelo educativo que a día de hoy se aplica con éxito. 

La disciplina positiva y el método Montessori pueden ser complementarios. En ambas líneas metodológicas los límites son necesarios y saber decir no esencial.

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