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3 minutos de lectura

Las familias tienen cada vez más tipos de tamaños y formas distintas. Debido a que son tan variadas, es importante que nos centremos en enseñar la diversidad en clase desde que los niños son pequeños, para así enseñarles a comprender de forma sencilla el respeto a todas las diferencias individuales que puedan tener lugar en el aula.

En la realidad de las clases que tenemos hoy en día,vemos que existe una gran diversidad a simple vista. Que un niño tenga un color de piel diferente, unos rasgos más marcados, que hablen en casa una lengua diferente o, quizás, haya alguien en clase que tenga un hermano adoptado y que venga de muy, muy lejos.

Hace unas décadas, estos estudiantes eran “la excepción”. No era algo tan habitual en las clases y, como consecuencia, muchas veces se sentían invisibles o apartados. Sus experiencias no se tenían muy en cuenta…

Por suerte, mucho ha cambiado desde entonces en la sociedad, las escuelas e incluso en los juguetes con los que juegan los niños.

¡La vida es un increíble mosaico de diferentes piezas, y así es también tu clase!

¿Cómo trabajar la diversidad en clase?

  1. Inclusión: Decora tu clase con imágenes que muestren niños de todas las razas y condiciones. La vida de cada uno en casa es diferente. Hay niños que usan sillas de ruedas, otros cuya familia acaba de llegar de otro país y otros que tienen un hermanito adoptado. Muestra variedad en la clase, enseña a los niños diferentes situaciones y escenarios, para que estén más cerca entre ellos y puedan entenderse entre todos.
  2. Diversidad: Llena tu clase de recursos multiculturales, como libros, pósteres o juegos del estilo de Family Diversity Blocks de Miniland, que enseña de una forma muy adecuada las posibles diferencias que mencionamos más arriba. Llena las estanterías con libros que hablen sobre niños en diferentes culturas y religiones, diferentes situaciones de vida o habilidades. Incluye también autores de diferentes lugares, ya que tendrán puntos de vista distintos y nuevas historias que contar. Cuantas más historias compartas con ellos, más sabrán y más cómodos se sentirán en tu clase.
  3. Autoestima: Utiliza juguetes inclusivos en clase. Los muñecos son una forma extraordinaria de fomentar la diversidad e inclusión, ya que les ayuda a empatizar y sentirse queridos. ¿Quién se imaginaba que un juguete tan simple podría tener tanto valor como herramienta educadora? A los todos les encanta jugar a las casitas, sobre todo en prescolar y en los primeros años del colegio. Procura tener una variedad de muñecos de diferentes tamaños y colores de piel en el aula que reflejen todas las realidades que tenemos en el aula.

La diversidad no es una parte de la lección que se tome cada día, semana o mes. No es una asignatura. Se trata de conseguir que cualquier persona se siente incluida, bienvenida y aceptada desde el principio. Es señalar que todos somos iguales por dentro, mientras dedicamos tiempo a aprender que cada niño tiene una cultura, celebraciones, vacaciones, comidas especiales y situaciones de vida diferentes que componen el mosaico lleno de colores que es tu aula.

Y por encima de todo, ¡disfruta de esta gran experiencia que es educar!